| Infidelidad - Perdón, olvido y confianza |
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| Escrito por Oscar Alberto Campiño |
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Perdón, olvido y confianza
En otra ocasión posterior en la terapia, en que esta pareja había pasado por momentos significativos en pos de su recuperación, Gabriel dice que Ana no lo ha perdonado. Ella dice que sí lo perdonó pero que, a pesar de sí misma, no puede olvidar. Ana confirma que, en efecto, Gabriel le pidió perdón muy de verdad; que ella le cree; que lo perdonó pero que, a pesar de ella, se le "vienen estas imágenes a la mente", que ahí es cuando le empieza a hacer preguntas de nuevo y que lo único que querría es olvidar pero que, "no puede". Gabriel agrega que lo ha perdonado tan poco, que mantiene una desconfianza total en él; lo interroga si llega diez minutos más tarde del trabajo, le revisa sus e-mails y sus llamadas telefónicas, se deprime ostensiblemente si es agradable con cualquier otra mujer, así sea su hermana. Ella añade por su parte que lo único que quisiera es volver a confiar. Pero que también, a pesar de sí misma, no lo puede lograr. Que se encuentra desconfiando, efectivamente revisándole bolsillos, llamadas. Que se odia porque considera indigna esa actitud, pero que de hecho se encuentra algunas veces controlándolo. Es muy interesante constatar cómo, en nuestra cultura, se tiende a pensar que perdonar y olvidar o son lo mismo o van necesariamente juntos. Y eso definitivamente no es así. Los seres humanos no olvidamos los hechos emocionalmente significativos. Ni Si perdón y olvido fuesen lo mismo, o fuesen de la mano, no existiría el perdón, sólo existiría el olvido. Uno no perdona algo o a alguien que no tiene existencia; el olvido es la no existencia en el espacio emocional. Uno perdona algo o a alguien presente en el espacio emocional. Cuando uno otorga un perdón lo otorga desde el reconocimiento de la presencia del dolor que el otro ha causado con alguno de sus actos. Y uno está en el derecho de decidir perdonar o no perdonar. Perdonar es una opción. Uno decide si perdona, cuándo perdona, cómo perdona. Implica la posibilidad de seguir con el otro, a pesar del error que el otro cometió, optando por creer que no se repetirá. Implica sentirse capaz de asumir el dolor que el otro causó y de no guardarlo como un arma de guerra presente de por vida. Implica aceptar que "perdonar" no es "olvidar". Implica que llega un momento en que se cierra el interrogatorio sobre el tercero o tercera involucrado; que, una vez sintiendo que el otro está con uno nuevamente en su lealtad, seguir con la puerta del interrogatorio abierta es o seguir en el castigo hacia el otro o sentir que "como no he olvidado y debiera haber olvidado necesito aún tener más información". |









